viernes, 4 de septiembre de 2015

¡Bendiciones!
¡Bendiciones del Olimpo y de los panteones egipcio, etrusco, babilonio, persa, indio, americano y australiano! ¡Bendiciones para todos los que se arrimaron a "El Verde", el pdo. 3 de septiembre, para conmemorar los 13 años de Obscuri! Este templo transitoriamente nos cobijó con respeto y sabiduría. Promediaba la tertulia cuando tuvimos el placer de asistir a la performance de Pablo El Tallador: "Que 13 años no son nada... pero el que nada, llega a la orilla". 
   Finalizamos brindando con té de limón y grappamiel, mientras un coro irrumpía con unos "¡Por 13 años más!, ¡Salve S:O:E:!, ¡Vivan la literatura y la mitología!...". Anunciaba Osiris su salida cuando decidimos encaminarnos hacia nuestros templos. 

miércoles, 19 de agosto de 2015

POSMONAUTA de NATALIA MARDERO (Montevideo, 1975).
Irrupciones Grupo Editor/Primera ed.: abril 2010/Ilustración de tapa:
Daniel Melgarejo/Colección Excéntricos)
POSMONAUTA es "(...) una visión limitada del mundo, de los jóvenes y de las relaciones
(...) completamente sincera y desenmascarada (...)". Prólogo de la autora.
www.irrupciones.com
Null

Elijo resucitar por la pradera,
camino por la cinta porque es prometedora
las aguas se van calmando.
El resplandor no gusta, nunca gustó.
No dejan ver el reflejo
de los soles del caos,
la incertidumbre perpetua.
El nudo siempre se entiende,
es él el talismán que nutre
los harapos de la antaña curvatura.
ya no sé, los hilos son intrincados
buscando salir del pasadizo
de mi buena ignorancia.
La efímera ráfaga trae consigo
un torrente de imágenes
que me envuelven y se enredan
en los pulsos, en los cabellos
mordidos por sus susurros
sus maravillas que nunca podrán estar de pie.
                                                   
VALENTINA KACHINOVSKY

(Publicado en Obscuri Nº52, abril 2015. Originalmente en
chisporroteainfumable.blogspot.com).




sábado, 15 de agosto de 2015

En Una Playa de Japón


Todo empezó como una llovizna. despertamos luego en la playa, en una playa de Japón. Después de mirar lo poco que quedaba del cataclismo, era imposible imaginar que existiera alguna ciudad detrás de nosotros. Las estas lloviznas siempre caen como cortinas de confusión.
  Desde el exterminio que provino desde el océano atlántico -nosotros nos lo buscábamos-, en esta dimensión nos encontramos en lo que sería el último pedazo de tierra conocido; la luna perdió su rumbo, ahora se encuentra inmóvil encima de nuestros ojos. Pasan los días, y pasan las noches. Estamos solos.
  El cielo despejado, nosotros: apartados, recluidos. Una desesperada sensación de vacío nos cubre, toda la ausencia de los seres vivos se refleja en el eterno resplandor del horizonte.
  Fin.


                                                                                                     MARLENE IZQUIERDO 
                                                                                                        (Venezuela)

sábado, 1 de agosto de 2015

Hacia fines del siglo XVI comienza a escasear el trabajo en  las catedrales europeas (la gran fuente de obras públicas); los francmasones (francmasons, freemasons) que eran los albañiles libres, obreros calificados, se organizan en logias (hoy las llamaríamos sindicatos) para reclamar al rey nuevas fuentes de trabajo. Poco después, con objeto de conseguir influencias, prestigio, comienzan a aceptar en sus logias a gentes que no son del oficio; generalmente se trata de personajes importantes que se denominarán los masones aceptados. Esta masonería, llamada moderna para distinguirla de una legendaria e improbable masonería de la antigüedad, se organiza en Inglaterra por ese entonces constituída originalmente por dichos francmasones. (...)
  Reclutará sus afiliados tanto entre los nobles como entre los burgueses y los clérigos. Muy pronto, las Logias registran nombres de filósofos, políticos, hombres de letras, reyes. Allí están, entre muchos otros: Locke, Goethe, Fichte, Krause, Lessing, Herder, Federico II de Prusia, Carlos III, José II. Allí están, también, los nombres de los filósofos de la Ilustración (Voltaire, Condorcet, Montesquieu), de los hombres de la Revolución Francesa (Dantón, Robespierre, Marat, Desmoulins); son masones los líderes de la revolución norteamericana (Franklin, Washington, Payne). Entre los propulsores de la frustrada revolución latinoamericana hay numerosos masones. (...) Bolívar, O'Higgins, San Martín y Alvear. (...)
  Surgida como una vertiente del racionalismo, conserva la creencia en Dios, Gran Arquitecto del universo, en la inmortalidad del alma y en la libertad del hombre. Acepta como adeptos tanto a católicos o protestantes como a mahometanos y judíos (aunque estos últimos sufrieron ya limitaciones en las logias alemanas del siglo XVIII). Su carácter ambiguo se manifiesta en todos los aspectos de su conducta. Afirma que no es una religión ni una secta religiosa, pero en verdad funciona como una gran secta que consigue unificar a sus heterogéneos integrantes por la afirmación de los principios políticos del liberalismo. Masonería y liberalismo son, pues, los dos rostros del espíritu del siglo. (...).


                                   Fuente: "Masones y liberales" (Enciclopedia Uruguaya), Manuel Claps. Fascículo 27. Editores Reunidos-Editorial Arca, Montevideo, 1969.

viernes, 10 de julio de 2015

EL PARÁSITO (4)
  

Cuando se calmó, volvió su mirada hacia mí con preguntas en sus ojos.
-Viví con una diosa -comenté.
Se sentó de nuevo a mi lado.
-¿Cómo era?
-Difícil. Astarté, Isis...; fue castigada por Marduk.
-¿La amó?
-Mientras duró, sí.
-La extraña.
-No. Me traicionó.
El Sol declinaba y Uriel se presentó ante nosotros.
-Lo sabe todo -le comunicó Ámber.
La mirada del vampiro se ensombreció.
-¿Y qué piensa? -me dijo, directamente.
-Nada. No me importa.
-Alguna vez he matado a un hombre, a una mujer o hasta un niño... -expresó con voz cavernosa.
-A lo mejor tenía sus razones. El dios que lo condenó no es muy humanitario, sobre todo en el Antiguo Testamento... -respondí.
-¡Eso no me consuela! -retrucó.
-¿Un vampiro con conciencia? ¡Vaya, eso sí que es nuevo para mí! -dije.
Mostró sus colmillos en una feroz sonrisa.
¿Cenamos? -propuso Ámber.
-Coman ustedes -dijo Uriel. Tengo algo que hacer. -Y extendió sus quirópteras alas y remontó vuelo.
Entramos y despachamos una cena fría. Ámber extrajo de un armario sumamente rústico una botella en forma de gota. Puso dos copas breves y vertió un poco de vino y dos o tres gotas de esa botella curiosa. Aquel vino oscuro, lentamente comenzó a emitir un brillo verdoso y luego celeste. Ella me miró con picardía y bebió primero un pequeño sorbo.
-¡Bebe! -me dijo, tuteándome por primera vez. ¡Lo vas a necesitar!
Hice lo que me pedía y sentí un soplo cálido en mi garganta, seguido de una sensación helada.
-¡Salgamos! -ordenó.
Nos dirigimos a un lago cercano. Ella se quitó todas sus prendas y se zambulló en el agua. Al cabo emergió y me hizo señas de que la siguiera. Dudé. Era pleno invierno y el agua debía estar helada. Pero mi curiosidad pudo más y la seguí en su solicitud. Cuando toqué el agua no sentí más que tibieza y placer. Ella volvió a sumergirse y trajo del fondo del lago un alga verde oscura.
-¡Cómela!
Tenía sabor amargo y consistencia untuosa. El efecto no se hizo esperar. Una Luna llena y brillante nos iluminaba y de pronto ví a la mujer brillar con el color de la plata. Su palidez había desaparecido y aquel brillo contrastaba con sus cabellos renegridos.
-¿Qué ves? -me preguntó.
-Una imagen maravillosa y bella.
-Pocos me han visto así, y ninguno se ha acercado tanto. -Volvió a zambullirse y nadó hasta mí.
-¿Querrías hacerme el amor? -dijo con enorme y seductora voz.
-Así no. -Fue mi respuesta categórica. Y salí del agua.

(Continuará)

                                                                                                                JUAN EL INCIERTO
                                                                                   (publicado en Obscuri Nº52, abril 2015, Mdeo.) 

viernes, 3 de julio de 2015

(...) Quizás usted y yo pudiéramos trivializar a nuestra vez la desvalorización de la muerte si no supiéramos lo hondo que cala la televisión y lo mucho que nos influye. Se me evidenció en El Cairo hace tres o cuatro años. Visitando la Ciudad de los Muertos, trabé amistad con una chiquilla de unos catorce años. Me acompañó durante el trayecto entre las casas donde conviven en armonía los vivos y los muertos. Cuando me aproximé a una de ellas la niña se negó a entrar conmigo. "¿Por qué?", preguntó un amigo que venía con nosotros y sabía hablar árabe. "Tengo miedo", respondió llanamente. Quise saber algún dato más y le preguntamos si ella vivía en una de esas casas; respondió afirmativamente. ¿Desde cuándo? Había nacido allí. ¿Había tenido miedo siempre? Negó sorprendida. ¿Desde cuándo tenía miedo? Por fin, nos confesó que desde que un par de años atrás había visto en televisión Poltergeist.  Un par de horas de televisión habían alterado definitivamente su visión de la vida y la muerte, desactivando sus tradiciones y con ellas el vínculo con sus antepasados y su origen. La televisión deja siempre huella y tiene sus consecuencias, las cuales de nuevo nos remiten a la violencia. (...) ...
  
Fuente: "TV, Fábrica de Mentiras", Dolores ["Lolo"] Rico. Espasa-Calpe, 1993, 4ª edición (Madrid).